Entrevista a Darío Facal

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Darío Facal, uno de los directores contemporáneos más importantes del momento, estrena en el Teatro Español su nueva producción El Burlador de Sevilla, donde reinventa el clásico con un gran elenco dispuesto a dejarnos asombrados. Si queréis conocer mejor su forma de ver el teatro, el mundo, la vida y por supuesto esta nueva producción, estáis más que invitados a leer esta entrevista.

-El Burlador de Sevilla es un texto imponente, ¿cómo decidiste embarcarte en esta aventura?

Es un encargo del teatro Español, me llamó Juan Carlos y me pidió abrir la temporada y dirigir esta función. Él tenía ganas de que se hiciese este texto que desgraciadamente se hace menos de lo que se debería, con esta embergadura y repercusión histórica internacional. Es un reto y da mucho respeto porque es complicado y cuando te lo dicen por primera vez da miedo, pero es un reto maravilloso porque ya conocía el texto y poder enfrentarte a una producción así y sobre todo con la libertad y las facilidades que me están dando.

Querían que lo hiciese como yo hago mis producciones y poder expresarme y hacer este Burlador para el público tal y como lo entiendo.

-Y en un teatro tan especial y de esta embergadura.

Estoy muy agradecido por contar conmigo y las facilidades.

-Y el elenco de actores es muy numeroso y espectacular.

Las últimas producciones de los últimos años con mi compañía Metatarso están siendo bastante numerosas pero este elenco es especialmente grande, he pasado de 9 en El Sueño de Una Noche de Verano a tener 13 ahora pero lo importante es que sean buenos actores, buenos compañeros y haya un buen clima. Hicimos un casting muy grande porque me parecía importante utilizar la ocasión para conocer a nueva gente y a grandes actores de esta ciudad que no pueden acceder a castings de teatro pudiesen y para mi era fundamental y también que un teatro público abra las puertas de esta manera.

La verdad es que el resultado es un elenco extraordinario y un trabajo que está siendo un placer, una vez que esto sucede con los actores en la misma sintonía y dirección que tú, que no tengan miedo a tus propuestas o ideas… una vez esto es así el resto es relativamente más fácil, es cuestión de trabajo y perseverancia pero con un elenco poderoso y bueno. Es un lujo tenerlos a todos, es un elenco extraño para lo que estamos habituados a ver en teatro con caras que por desgracia no están en los escenarios tanto como debieran, pero es el elenco ideal.

-Que se entreguen y arriesguen es muy difícil.

Para nadie es fácil, es un texto complicado.

-¿Y cuál está siendo la escena más compleja y por otra parte vuestra favorita?

Si te digo la verdad creo que nuestro trabajo sean todas favoritas, estoy convencido de que el público cuando hay escenas que no están en todas sus posibilidades o desarrolladas se aburren y no se merecen entrar en un teatro a aburrirse, se merecen que les emocionen, que les conflictuen, que se diviertan, que les genere un problema moral… cualquier emoción que signifique estar vivo menos la desidia, el aburrimiento, la indiferencia… a mi me cuesta mucho esa pregunta, espero nunca poder responderla porque significa que hay escenas mejores que otras, es el ideal pero hay escenas hermosas y emblemáticas como el famoso Fuego, Fuego de Tisbea que es una escena emblemática que todo el mundo espera problablemente, las escenas de seducción de Don Juan, la del encomendador… hay grandes momentos teatrales.

-Sin duda se disfruta explorando los límites. ¿Y tienes predilección por algún personaje?

Eso es todavía más imposible pero Don Juan es un personaje fascinante porque te conflictua, por un lado es seductor con el vitalismo que vive las cosas pero es un anti-héroe que no apruebas lo que haces. Los grandes personajes te impiden posicionarte moralmente frente a ellos y si Don Juan fuese objetivamente un personaje detestable no sería Don Juan y si fuese entrañable o loable no le recordaríamos.

Es apasionante los momentos en los que te parece irresistible y su vitalidad te arrastra, sus ganas de placer, de hedonismo, de disfrutar, de comer, de sexo… ese canto a la vida y al mismo tiempo es un personaje atravesado por la rebeldía que ninguna instutución, ley, norma, pacto social le parece adecuado o pertinente y se burla de todo, no solo de mujeres sino de leyes y normas. Tiene una dimensión política e intelectual muy fuerte, que lo desafía todo y es muy difícil que no sea un personaje extremadamente interesante.

-Es tan real como todos nosotros, con su lado bueno y su lado malo.

Los personajes como él sin represión ninguna los envidiamos porque a todos nos gustaría ser tan dueños de nuestra vida pero nos oponemos a ellos porque son personajes demoniacos que no creen en nada, que no sienten ningún respeto y con lo cuál ese lado oscuro…

-¿Y cuál es tu forma, método o lugar para trabajar y crear?

A mí el caos, me parece que es muy difícil de explicar y siempre suena pedante cuando le intentas poner palabras pero mi trabajo es descubrir la obra, ir al local de ensayos y dejar que suceda algo hermoso, crear un contexto para que eso pueda suceder y para mi lo hermoso nunca sucede en el orden.

Para mi consiste en fomentar y producir un caos y estar atento para rescatar todas las cosas valiosas que suceden en ese caos. Creo que es algo que se produce y gesta con las horas pero fundamental mi trabajo consiste en dejar que los actores florezcan y crezcan, que encuentren su verdad e ir conduciendoles en una dirección que va sucediendo sola con la energía de todos los que estamos en el proyecto y colaborando.

No creo que yo decida en mi casa y al día siguiente los mueva.

-Ellos estarán encantados de poder ser libres y opinar.

Es un diálogo creativo, está claro.

-¿Te verías alguna vez actuando?

No, siento un respeto muy grande por los actores y lo que hace un actor es extremadamente difícil y extremadamente valioso y extremadamente delicado, valiente porque salen con generosidad a ofrecer su energía delante de seiscientos espectadores cada noche. Mi lugar es cuidar de ellos, dejar que en los ensayos florezca su verdad y su perspectiva sobre las escenas y los personajes… mi lugar es estar dirigiendo y en el otro lado, me encanta verles crecer y cuando se sube el telón haciendo eso tan especial que es actuar delante de un público.

-Debe ser muy emocionante para ti después de tanto trabajo verlo desde el otro lado. Además también eres profesor…

Soy profesor de actores, vuelve a ser estar detrás pero todo tiene que ver con la profunda admiración que tengo por los actores y por todo aquel que tiene la vocación de ser actor. En Working in Progress intento que ellos encuentren sus recursos, sus rutas, sus caminos y sus formas de llegar a ser actores con las herramientas de que puedan empezar a trabajar.

-¿Qué lado es más complejo para ti? ¿Ser director o profesor?

Son complementarios, ser profesor te alimenta mucho y aprendo mucho de ellos. Ser director te alimenta para enseñarles a ellos, en un círculo que se auto-alimenta y auto-regenera.

-Y que cada obra y cada alumno te tiene que ir aportando nuevas cosas.

Totalmente, en eso soy un afortunado porque estoy rodeado siempre de gente y te alimenta mucho como ser humano y images (3)profesional.

-Como espectador será para ti otro mundo, ¿cuál es el teatro que más te atrae?

Espero siempre que te sorprenda pero realmente espero ver un acto de creación, no me gusta entrar al teatro suponiendo lo que voy a ver y que eso se confirme, parece que lamentablemente muchas veces vas al teatro y antes de entrar por el título o el cartel ya sabes lo que vas a ver y como va a ser. El ya saber como va a ser puede ser sinónimo de buen oficio pero de poca creación y poco trabajo creativo. Me gustan las obras que arriesgan aunque fallen porque al arriesgar puede ser una obra fallida o que no sea redonda pero prefiero la pretensión de crear al conservadurismo de ir a lo seguro.

Pero cuando lo encuentras menuda alegría… Imagino que habrá sido un desafío sorprender con una obra clásica como El Burlador de Sevilla.

Yo no busco sorprender, es una consecuencia de como veo la obra, yo entiendo el teatro de una forma que ya es sorprendente pero ojalá no lo fuese verdaderamente, pero en realidad lees la obra e intentas honestamente observar su esencia y comunicarlo de la forma más honesta y madura posible, en eso consiste mi trabajo. En El Burlador la obra se revela en los ensayos, no es algo que manipulas, lo pruebas, lo ves, lo cambias… y va cogiendo forma por si misma.

-Has ido enganchando además producciones muy curiosas y de bastante éxito, te habrán dejar también grandes marcas y recuerdos.

Es inevitable y una satisfacción que el público comparta contigo que un nuevo lenguaje teatral no está reñido a que se pueda disfrutar, porque en este país hay mucho miedo a un teatro moderno y a una contemporaneidad, un conservadurismo que siempre en nombre del público siempre desea algo distinto yo creo.

-En estos tiempos que no se puede ir habitualmente al teatro, ya que vas buscas algo especial…

Como dice un amigo mío en teatro tenemos más responsabilidad porque en el cine puedes comer palomitas aunque no sea buena la película, está oscuro, te duermes… pero para mi el teatro y el cine son disciplinas artísticas con una responsabilidad muy grande porque abusamos del tiempo del espectador y es lo más grande que hay. En una galería de arte se le puede dedicar a una obra dos horas, cinco minutos o nada pero en un teatro el público tiene que estar aunque te puedes marchar, pero el acto de marcharte de un teatro no es una decisión fácil para un espectador pero en la medida de nosotros como profesionales seamos conscientes de que gestionamos el tiempo de las personas seremos más ciudadosos y responsables de aquello que presentamos y creamos.

-¿Y te ha pasado algo curioso o más raro con el público?

Me ha pasado de todo, me pasa desde gente que se marcha gritando y es algo que no vivo como algo de lo que enorgullecerme porque gente de mi generación contemporánea alardea de ello y para mi es un fracaso, pero curiosamente me ha pasado desde gente que se marcha, gente joven muy conservadora que se enfada y gente muy mayor que te da las gracias y es muy emocionante. Tenemos asociada a la gente mayor con un conservadurismo pero muchas veces los más jóvenes somos los más conservadores y la gente mayor que ha vivido y está de vuelta de ciertas tonterías son más capaces de agradecer. Luego hay gente joven que viene cuatro o cinco veces a verla, creo que la gente joven conecta y les gusta mucho e incluso han venido a decirme que no pensaban que sería así. Solo el hecho de que vean que no tiene porque ser convencional y se planteen eso ya es un logro.

-De verdad poder cambiar la mentalidad es increíble, a veces pensamos que las personas mayores son las que no entenderán nada pero de que se van a asustar a estas alturas…

La gente mayor en general si ha tenido una vida plena es difícil que algo les escandalice porque que no habran visto, que no habrán vivido y atravesado en sus vidas, ya sea una posguerra o una dictadura. Ya sea gente muy aferrada a sus convicciones o con la necesidad de que nada se desestabilice, creo que la gente mayor y lo he vivido con todos mis espectaculos te agradecen la libertad, el humor, la irreverencia… A mi y también a los actores que me lo comunican. Me encanta hacer encuentros con el público porque es la ocasión perfecta de sentir lo que el público tiene que decir porque es para quien trabajamos.

-Ahora con las redes sociales tenemos el arma perfecta.

Yo lo manejo poco, es una herramienta muy buena para expresarse pero el encuentro físico es irremplazable, se pueden poner muchas cosas pero por muchos adjetivos que pongas no puedes expresar emoción o el desprecio.

-Quizás viene bien para la gente que no se atreve a opinar a la cara…

Normalmente la expresión en las redes está en un tono social, nadie suele expresarse de forma burda y directa y todo se suaviza, en directo puedes ver la decepción de alguien por mucho que te diga y también el entusiasmo con sus sonrisas, no significa que te lo digan, lo ves y también en los aplausos. Por suerte hemos vivido mucho los patios de butacas en pie agradeciendo el esfuerzo que hacen.

-Nueva York debió ser otro mundo para ti y también con su forma de ver el teatro…

Creo que todo lo que sea ver el mundo y comprender otras formas de mirar es importante. Ver el teatro es igual aquí que en Polonia, es la necesidad de salir y la creación es ser capaz de escapar de tus certezas, que tambaleen y no te asientes en tus dogmas.

Con las obras siempre espero que me cambien y cuando entres al teatro y salgas tengas muchas dudas, enfados, emociones… pero que te desestabilice.

-La verdad que llevas un año redondo.

Ha sido un año muy bueno, fue la primera vez que dirigí a Shakespeare después de leerlo tanto pero le tenía mucho respeto, también ahora El Burlador de Sevilla y Las Amistades Peligrosas que fue todo un reto también. Estoy muy feliz.

Esther Esteban, Madrid

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