Entrevista a Judith Owen

Judith Owen visitó Madrid para tocar en el festival Madgarden justo antes de Madeleine Peyroux en el jardín botánico de la Complutense y con motivo de esta visita tuve el placer de reunirme con ella y realizar una de las entrevistas más especiales de esta web. Si queréis conocerla mucho mejor, no os perdáis los datos que os dejo a continuación y no dejéis de leer nuestro encuentro.

Tras presentar con éxito su último trabajo Ebb & Flow en Madrid y Barcelona el pasado mes de Marzo, ahora Judith Owen se sube al escenario de un importante festival de la capital madrileña en formato de trío, acompañada de Leland Sklar (Bajo) y Pedro Segundo (Percusión).

Leland Sklar, que participó en la grabación del discoEbb & Flow, es un personaje mítico en la música popular contemporánea anglosajona, habiendo grabado con figuras como James Taylor, Carole King, Joni Mitchell y Jackson Browne, entre muchas otras. Estos artistas tuvieron una gran influencia en Judith Owen y es por ello que llamó a Sklar para grabar el disco y para la posterior gira que está en marcha. Por otra parte, el portugués Pedro Segundo es el percusionista oficial más joven en la historia del legendario club de jazz londinense Ronnie Scotts.

Desde el 6 de Mayo y hasta el 8 de Junio Judith Owen está abriendo los conciertos de la gira de Bryan Ferry en el Reino Unido, obteniendo hasta ahora grandes ovaciones y fabulosas críticas por parte de la prensa musical.

Ebb & Flow es el disco más sólido de Owen hasta la fecha. Tras emigrar a EEUU en 1993, Ebb & Flow es su octavo trabajo desde aquel debut de 1996Emotions On A Postcard. Casada con el actor y humorista Harry Shearer, además de su trabajo en solitario también ha sido la acompañante femenina preferida de Richard Thompson. Ambos han colaborado en los discos del otro y, además, Owen participó muy activamente en dos proyectos de Thompson, que fueron 1000 Years Of Popular Musicy Cabaret of Souls. También colaboró con Ruby Wax en la creación de “Losing it”, una divertida y a la vez devastadora obra teatral interpretada por dos mujeres que relata el progreso de una enfermedad mental y que fue un éxito de taquilla en Londres en 2011.

Sin embargo el núcleo de su creatividad es su rol como cantautora impávida que expone su alma. Ebb & Flow, dice, es como un regreso al hogar. “Es el sonido que escuchaba de pequeña y que me iluminó. Me lo he traído a casa y aquí me siento bien”.

-¿Cómo es para ti visitar España en concierto?

Estuve en el Bogui Jazz en Madrid y también en Barcelona con un público maravilloso que le encantó la música y estoy encantada de poder actuar en el Madgarden.

-¿Qué tal han sido los conciertos de Alemania?

Han sido maravillosos, la gente se entrega y escuchan la música. Sé que la entienden y les gusta porque compran los cd’s, la verdad es que la reacción de la gente está siendo increíble, alucinante y no hace más que crecer.

-¿Ha tenido alguna anécdota con el público en los conciertos?

La anécdota la tuve hace dos días en Finlandia, que como sabrás tiene altos índices de depresión, un invierno completamente oscuro durante meses… hubo un momento en el que dijo sois mi tribu, un público a los que le encantan las canciones tristes pero si queréis puedo cantaros algo feliz y alegre. Entonces alguien del público dijo: No, aquí todos preferimos las canciones tristes.

th (3)Me he dado cuenta que en España también a la gente les gustan las canciones emotivas, pasionales… porque son también de esta manera.

-¿Cómo es para ti entonces el concierto perfecto?

El otro día el concierto de Helsinki estuvo lo más cerca de la perfección que yo puedo buscar, de hecho la perfección total no la busco porque no existe y se cometen errores, es así y somos humanos. Fue un show lleno de alegría donde sientes que no tienes que pensar y estás donde los deportistas llaman ‘la zona’, donde solo tocas, haces música y todo viene de manera natural. La música para mi es alegría, amor y pasión.

-¿Qué conciertos memorables recuerdas tuyos y de otros artistas?

Recientemente en la gira de Brian Ferry él tuvo una infección de garganta, estábamos haciendo una gira por Inglaterra y justo tuvo la infección el día que actuábamos en Londres en el Royal Albert Hall, que es un sitio emblemático como no hay otro y fue una auténtica pena porque se canceló veinte minutos antes del concierto y decidí llevarme a mi gente y a la que había venido a verme, periodistas y amigos a mi casa e hicimos un concierto acústico allí y fue un momento muy dulce, muy real y muy honesto en un lugar recogido de amplificación que fue muy directo y mi voz suena mucho mejor solo acompañada por un piano, cantando y tocando de una manera muy sincera.

El de Jhonny Mitchell que es mi ídolo. La primera vez que fuí a Estados Unidos fuí a un club de Hollywood y había oído que quizás podía tocar, en este club pequeño estaba haciendo algo con mi entonces marido Harry Shearer y fue a ver a una amiga y justo se encontró que salió a tocar con una guitarra y un bajo y estabas tan cerca que parecía que estaba tocando solo para ti. Aunque me encantan las salas grandes y disfruto mucho de cada show, lo que más me gusta es cantar en un ambiente recogido.

-¿Qué te has llevado para ti misma y para tu música de Brian Ferry y Richard Thompson?

De Richard Thompson y Ferry más que lo que he aprendido musicalmente es un aprendizaje vital que es la generosidad de espíritu. Con Thompson estoy muy conectada musicalmente y por eso nos reunimos porque nos gusta una selección muy amplia y abarcamos en gustos muchísima música, aprendí a disfrutar de todo lo que hago, concretamente cuando estamos en carretera con el grupo de trabajo, con los músicos y en el escenario concretamente lo das todo, no hay medias tintas.

A los que aludes me han ganado su generosidad de espíritu se ve cuando aceptan a alguien como yo y que en el escenario crece, normalmente los artistas no quieren compartir el escenario de esa manera y cuando ves que lo hacen te das cuentas que son generosos y grandes artistas, en realidad todo suma y no es que uno le quite sitio al otro, hace del show algo más grande.

La verdad que hay que reconocer que los músicos en general son inseguros, se preocupan, son celosos… es parte de la condición humana y aún así hay excepciones y te das cuenta que cuanto más grandes, más generosos son.

Me he encontrado a gente así y te puedo dar una lista como Julia Fordham, la cantante del missisipi Cassandra Wilson… hay bastantes y he conocido a muchos, es verdad que los músicos quieren a otros músicos pero es muy distinta la relaciónBB8C7379 que tienen con el público.

He aprendido generosidad, profesionalidad, alegría y saber divertirse. Tienes el privilegio de hacer lo que amas y debes disfrutarlo, lo sé porque he estado mucho tiempo infeliz y ahora cuando subo a un escenario sé que es el mejor momento de mi vida.

-¿Cuál ha sido el mayor placer de grabar el disco de Flow?

El desafío que a su vez fue un placer o tuvo un resultado placentero es que yo escribí el disco cuando moría mi padre pero incapaz de entrar a grabar en el estudio. Cuando falleció si que entré y la música funcionó como medicina y lo más grande fue honrarle haciendo un disco que tenía todos los recuerdos de mi infancia con mi padre y con mi madre, aunque mi madre había ya fallecido bastante antes, estábamos en el coche escuchando a James Taylor y es la primera vez que escuché a estos grandes músicos y ese sonido me hizo sentir completamente feliz, luego también escuchamos todo ese período de nuestros valores de los años 70. Este disco es una carta de amor a la memoria de esta música.

Llamé primero a los músicos, nos reunimos en el estudio y estaba muy nerviosa, escucharon dos canciones, tomaron sus notas e hicimos una toma y sonó igual que el sonido que recordaba de esa época. Lo grabamos y así quedó, yo me quedé a su vez muy sorprendida y aliviada, no me podía creer que se cumplía mi sueño porque una cosa es querer algo pero no siempre lo consigues. Trabajar con ellos fue algo muy natural, sabían lo que tenían que hacer y decían que su trabajo era hacer que la canción brillase y quitarse del medio.

Lo difícil es que tardé un año en grabar el disco, cosa rara en mí porque podía haberlo hecho mucho más rápido pero es que tenía unos altibajos increíbles por la muerte de mi padre y de hecho por eso el disco se llama “Ebb and Flow”, entraba al estudio a grabar, dejaba los temas, volvía a casa y me tiraba dos semanas llorando, me recuperaba, volvía al estudio y así… la vida es así, hermosa y terrible, como la marea que sube y baja. Como te dije escribí el disco para mi padre e hice algo hermoso de algo doloroso, así es la vida y la naturaleza del arte y la música, sientes un dolor inmenso que en mi caso solo la música puede ayudar a soltarlo. Así fue, fue un proceso catártico y el disco es sobre una pérdida y también sobre estar viva y querer disfrutar de ello.

-¿Han cambiado tus influencias a lo largo de los años y te han afectado?

Lógicamente he ampliado mis influencias, hay una fase cuando eres pequeña y que eres como una esponja, en mi caso y en mi casa se escuchaba ópera, jazz, r&b, gospel y luego un folk galés muy triste. A partir de ahí toda esta música entró en mi psique, el drama la pasión y más adelante fui ampliando mis influencias cuando entré a escribir música pop. Lógicamente Stevie Wonder fue inmediato o Aretha Franklin, la verdad como los maestros como Nat King Cole me influenciaron rápidamente, luego más adelante la gente que te he citado como Jhonny Mitchell, Carol King, James Taylor, Elthon John al piano, Annie Lennox, Kate Bush, Prince… es una gran mezcla de música pero todo viene de la pasión.

th (2)Yo vivo entre Londres y Nueva Orleans y es en Nueva Orleans cuando descubrí otra capa de música como la de Randy Newman, Dr. John… gente que al piano es el rey y hay influencia en mi disco en el tema Sweet Feet, es un homenaje a esta cultura del piano de Nueva Orleans y la música clásica que a mi también me influye y concretamente me produce estados de calma y en gira algo que no es muy habitual es que escuchamos música clásica porque mis músicos vienen de formaciones clásicas como el piano y la percusión, hay una unión muy potente. Si me siento feliz pongo Aretha Franklin, pero la verdad es que a la hora de componer soy muy tradicional y me gustan las canciones que tienen su coro, sus puentes y realmente lo que me encanta es el oficio de escribir y hablando de influencias quizás sea más la gente la que me influye que la propia música. Veo a alguien y me identifico con su estado y eso me inspira para escribir.

Volviendo a Richard Thompson y la última obra que hemos hecho, Cabaret of souls, que es una pieza clásica, y ahora también estoy haciendo una pieza semi-clásica inspirada en mi caso, pero todo proviene del espíritu humano y tampoco veo tantas diferencias entre los géneros y cuando más mezcles la música, mejor.

-¿Qué canciones concretas han puesto banda sonora a tu vida?

Hay dos canciones del disco, vamos a atajar yendo a canciones del disco porque sino podríamos hablar durante horas. Hay una dedicada a mi padre y otra a mi madre “You’re Not Here Anymore” y “I Would Give Anything” y luego “One in A Million”, que tiene una letra muy importante y habla de lo bien que estoy ahora en comparación a como estuve cuando no sabía centrarme en el presente y miraba al pasado de una manera y al futuro de otra manera y la verdad es que se puede decir que he sido una persona oscura, con mis momentos brillantes pero lo he sido y esa canción habla de eso: que vamos todos en un mismo camino y siempre vemos el prado del prójimo más verde pero la vida resulta que no es una definición y la canción está dedicada a la gente que cree que lo está haciendo mal pero yo les digo que disfruten, que se digan que eres único y realmente es la lección más difícil, realmente lo fue para mí y habla mucho de lo que fuí, lo que seré y me hace sentir muy bien.

-¿Cómo es tu día perfecto?

Un día de bolos, también me gusta estar en el estudio pero diría que un día de bolo estando en el autobús con mis músicos y mi gente. El día que tocamos y subimos al escenario me encanta, soy una persona inquieta y me gusta estar con ellos viajando y cantar.

El otro día perfecto si no estoy haciendo eso es despertarme con mi marido y mi perro.

Esther Esteban, Madrid

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