Crítica: Mucho ruido y pocas nueces

 MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES

*UNA LOCURA SIN PAUSA QUE TE ENVOLVERÁ EN SU LOCURA Y NO TE DEJARÁ ESCAPAR*

Dibujo

Tres grandes actrices se congregan en el recién estrenado teatro de La Strada en Madrid que ha sustituido al antiguo teatro Arlequín para contarnos con su divertido punto de vista una de las obras más importantes del maestro William Shakespeare, Mucho ruido y pocas nueces, antes de partir a su propia Sociedad Cervantina, donde seguirán con la obra hasta finales de Diciembre.

Tusti de las Heras, Elena Lombao y Celia Freijeiro se suben al escenario dispuestas a sorprender a todo el público y a dejarles con la boca abierta, ya que desde el primer segundo consiguen engancharte y despertarte aunque sea por el momento media sonrisa, ya que según vaya pasando el tiempo las sonrisas irán creciendo proporcionalmente. Tusti de las Heras destaca por su gran versatilidad y su capacidad para quedarse con todo el público desde el primer minuto, de Elena Lombao también podríamos decir mil adjetivos pero diremos que su energía, el gran huracán interpretativo en el que se convierte y su carisma te absorben sin duda alguna y de Celia Freijeiro destacaríamos entre todas sus cualidades su dulzura y su sonrisa que llenan todo el patio de butacas además de las sorpresas que nos depara con este registro tan peculiar.

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Definir esta obra no es para nada una tarea sencilla ya que tenemos a tres mujeres interpretando la friolera de dieciocho personajes sin parar a descansar ni un solo segundo. La escenografía es sencilla pero eso no es una excusa para hacer la función peor, ya que las veremos desde bailar, montar a caballo, saltar matorrales hasta incluso montar una boda en mitad del escenario.

Un escenario sencillo a la par que elegante, ya que las tres grandes sillas que habitan en el escenario logran formas realmente bellas y dan mucho juego a lo largo de toda la función. Cambios de sexo, de altura, de edad, de acento… no le falta un detalle a la función.

Además, esta obra es aconsejable verla más de una vez, ya que seguramente y aunque no lo queráis reconocer, se os escaparán varios detalles y entresijos de la historia, ya que acaba convirtiéndose en un auténtico laberinto.

Podrá haber ruido, nueces… pero un plan mejor para este domingo que pasar la tarde con esta gran obra de Sonia Sebastián y las Grotesqués seguro que no se te ocurre.

Esther Esteban, Madrid

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