Crítica: La vida de Adèle

LA VIDA DE ADÈLE

*LA EVOLUCIÓN DEL AMOR COMO JAMÁS LA HABÍAMOS VISTO*

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Título original
La vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2 (Blue Is the Warmest Colour)
Año
2013
Duración
180 min.
País
Francia Francia
Director
Abdellatif Kechiche
Guión
Abdellatif Kechiche, Ghalya Lacroix (Novela gráfica: Julie Maroh)
Música
Varios
Reparto
Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky, Aurélien Recoing, Catherine Salée, Fanny Maurin, Benjamin Siksou, Sandor Funtek, Karim Saidi
Productora
Wild Bunch / Quat’sous Films / France 2 Cinema / Scope Pictures / Vértigo Films / RTBF / Canal + / CNC
Género
Romance. Drama | Drama romántico. Adolescencia. Erótico. Homosexualidad. Cómic
Web Oficial
http://laviedadele-lefilm.com/
Sinopsis
A sus 15 años, Adèle (Adèle Exarchopoulos) no tiene dudas de que una chica debe salir con chicos. El problema es que tiene dudas sobre su propia sexualidad. Así que cuando una noche conoce y se enamora sin esperarlo de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul, sus sentimientos y su identidad se volverán confusos, y su atracción por una mujer, que comienza a descubrirle el deseo y el camino a la madurez, someterá a Adèle a una serie de juicios por parte de familiares y amigos… Adaptación de la novela gráfica “Blue”, de Julie Maroh.

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Crítica

La Vida de Adele se dibuja como una de las historias más sensibles, cuidadas, intensas, emocionantes y bien hechas de la temporada cinematográfica.

Con un dúo protagonista que se comen la pantalla y nos dejan helados gracias a su bestialidad interpretativa, más una historia muy bien retratada y contada que se centra en los detalles y los sentimientos por encima de todo para hacer un fiel reflejo de la vida cotidiana y de todos los sentimientos que atravesamos en nuestra vida.

Comenzaremos conociendo a Adèle en su más tierna adolescencia, en la que descubrirá el primer amor, explorará su sexualidad, pasará malos momentos en el instituto, veremos como es su situación en casa y también atravesaremos junto a ella el descubrimiento de su homosexualidad y de la atracción inevitable que sentirá. Adèle Exarchopoulus es una de las actrices más prometedoras y carismáticas del momento, con una gran belleza, sensibilidad y gracia para actuar.

Adèle hace un dúo magnífico gracias a su compañera de reparto Léa Seydoux, otra de las actrices que ahora está en auge y con un gran éxito a sus espaldas muy merecido. Léa tiene esa mezcla de mirada traviesa a la vez que sensible que da mucho juego junto a Adèle.

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La única pega que se le puede poner a la película es que sus escenas de alto voltaje sexual pueden distraer a los espectadores menos liberales e impedirles disfrutar de la valía general de la película y de su significado. También puede jugar en desventaja sus tres horas de metraje, ya que a quién no se haya metido de lleno desde un principio en la película podrá sentirse aburrido y dejar de meterse en la historia.

Viviremos momentos muy divertidos, tiernos, inocentes, más sensuales, y también tristes y profundos, como la vida misma…

Recomendable cien por cien, ya sea para opinar acerca de esta película tan polémica y estupenda de Abdellatif Kechiche.

Esther Esteban, Madrid

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ainara dice:

    Pues sinceramente, para que se hagan películas lésbicas como ésta prefiero que no se haga ninguna… Mucho decir que visibilizan y normalizan pero parece que nadie ve que en realidad estamos en lo de siempre: las relaciones entre mujeres se convierten en objetos de morbo masculino y en escenitas degradantes de tetas y coños antes que en cualquier otra cosa, y eso es más un retroceso que un avance. Las propias lesbianas somos tan críticas con esta película precisamente porque nos vemos reducidas a una fantasía absurda de un hombre heterosexual, posturas ridículas y una actitud como de “vosotras tocaos hasta la extenuación que yo filmo”. Teniendo una historia tan maravillosa como la que tenía, con un temazo a desarrollar, un punto de partida estupendo en la obra original para trabajarlo y unas actrices entregadas y convincentes para darle vida, Kechiche ha malgastado sus 180 minutos de película en tijeras cunnilingus. A “La Vida de Adèle” le falta verdad y le sobran erecciones. En su cómic, Julie Maroh quiere dar visibilidad a las dificultades con las que se encuentra un adolescente durante el proceso de aceptación de su diversidad sexual, además de presentar una historia de amor excelente, bien cuidada, respetuosa, estética. Pero la prioridad de Abdellatif Kechiche ha sido ejercer de dictador. Él quería sostener la lupa como un voyeur dándose el lujo de exigir todas sus fantasías desde el lugar más privilegiado. No nos extrañe pues que Maroh haya denominado a esta película “pornografía para mentes masculinas”.
    Y conste que en ningún momento se discute sobre no mostrar sexo en la película, de hecho es necesario y está justificado que se muestre, pero no ASÍ. El problema no es con el sexo explícito siempre que esté justificado y bien presentado, como por ejemplo sucede en el cómic. El problema es cuando se ha decidido mostrar una escena sexual larguísima con el único propósito de crear morbo gratuito y polémica. Podía haber sido una escena de sexo rodada con respeto, buen gusto, erotismo y sensibilidad y no quedarse en el puro morbo de un director tiránico que parece regodearse en las tijeras y el cunnilingus mientras filma para después querer tomar al espectador por tonto, hacerse el ingenuo y pretender venderlo como otra cosa. Eso es lo indignante. Más que una relación sincera y realista entre dos mujeres parece una fantasía pornográfica bastante tópica (e incluso ridícula por determinadas posturas) de un hombre heterosexual y obsesivo.
    Por ejemplo, una película como Nymphomaniac es bastante más honesta que ésta en cuanto a propósitos y objetivos, ya que no miente al presentarse a sí misma: “FORGET LOVE” es su frase de presentación y en ningún momento reniega de sus escenas pornográficas o de sexo explícito. Pero Kechiche hace todo lo contrario, muy hipócritamente: rueda escenas claramente pornográficas y de bastante mal gusto y nos las quiere hacer tragar no sólo como necesarias sino como demostración de la pasión más auténtica. Pues por eso yo no paso, lo siento mucho, no quiero que se me tome por idiota. Lo que ha rodado este hombre es porno, se ha recreado en él y en las actrices y ha querido hacerlo así para llenar más salas, crear más audiencia y alimentar más morbo (sobre todo el masculino).
    Si habéis leído el cómic (que os recomiendo para que veais por vosotras mismas la diferencia), comprobaréis que las escenas de sexo no tienen nada que ver. Son explícitas, sí, pero no se recrean injustificadamente ni ofrecen morbo gratuito no resultan tópicas o insultantes. Son naturales, sugerentes y estéticas. En la película no veo más que tetas bamboleantes y posturas ridículas propias de un vídeo de Youporn.

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