Entrevista a Los Hijos de Kennedy: Álex García, José María Pou y Fernando Cayo

ENTREVISTA AL REPARTO DE LOS HIJOS DE KENNEDY: ÁLEX GARCÍA, FERNANDO CAYO, JOSÉ MARÍA POU

 

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Jose María Pou

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-En Los Hijos de Kennedy tenemos buenos y malos momentos y situaciones de todo tipo, ¿Podrá ser una medicina para los espectadores esta función en los tiempos que corren?

J.M.Pou: Lo que pasa es que tiene una ventaja, no es una función anestesiante, al contrario, es como una inyección de vitaminas y de energía para hacer revivir. Yo creo que viéndola va a ser imposible estar sentado en esta butaca sin que la cabeza no pare de dar vueltas y reviviendo imágenes ahí en escena. Vamos a ver imágenes y oír canciones y música de esa época, que va a despertar muchos recuerdos a la gran mayoría del público.

Es más una experiencia viva que una obra de teatro, todas las personas que tengan más de cincuenta años guardan un recuerdo muy directo de los sesenta, y los que tienen menos también la tienen muy presente y aún en la música popular vivimos de esa época, las imágenes del asesinato de Kennedy y muchas cosas. Va a ser un desencadenante de un motor que todos llevamos dentro y quizás dormido, en la función se va a revivir parte de la función.

En Bilbao a la salida matrimonios de más de cincuenta años estaban conmocionados, aturdidos, y pensaban que habían hecho una inversión y un viaje por sus propias biografías, y cuando vinieron no sabían de que iba la obra, si no que vinieron atraídos por el público. Ese uno de los valores fundamentales y eso es bueno, cada propio espectador vivirá su propia biografía.

Álex García

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¿Qué ha supuesto esta aventura para tu carrera?

Álex: Para mi carrera no lo sé porque estoy empezando ahora mismo y para mi como actor y persona me ha enriquecido mucho, me he empapado de una época que conocía pero no había estudiado en profundidad. Sobre Kennedy, Marilyn, el movimiento hippie de lucha con la gente en la calle como ahora en España, y en países como Estados Unidos es horrible lo que uno aprende sobre los personajes de guerra, los veteranos de guerra de Vietnam actualmente mueren unos dieciocho personas al día por secuelas y es algo imponente y muy fuerte…

Vamos a vivir también una lección de historia

Álex: Sí, porque toca los cinco palos más importantes de los sesenta y todo lo que queda por contar… Hay artistas que cada uno de ellos tendría una función entero. No solamente en Estados Unidos si no en todo el mundo, a todo el mundo le afectó la muerte de Kennedy, de Marilyn y el asesinato de Luthen King… Es una función muy buena hasta para verla más de una vez y debatir que hacemos nosotros frente a esto.

Tenemos una caja y un abanico de recuerdos

Álex: Total, todas las películas que he podido ver en casa como Apocalipsis Now, El Cazador con Robert De Niro, Platoon con Charlie Sheen y William Dafoe… En estos días van a ver Platoon en un canal de televisión y dije: mira un homenaje a nuestra función. Era una época de interpretaciones doradas, que te dejan pegado al sillón. Además con el personaje de Charlie Sheen identifico mucho el que hago yo en esta obra.

¿Qué has descubierto de ti profesionalmente con este papel y cuál es el mejor defecto y la peor virtud de tu personaje?

Álex: He descubierto que sigue vivo en mí el espíritu de luchar por cambiar el mundo y buscar el mejor camino para mi y para todos, ser mejor persona, la búsqueda que te puede llevar a caminos oscuros como las drogas llevadas al límite o bien a Vietnam a la guerra más atroz de la historia, sobre todo para Estados Unidos.

La virtud es que cree en un mundo mejor y su defecto es que sucumbe, el pobre pierde la batalla, la de los Estados Unidos, una personal, acaba la función y no sabe que hizo en Vietnam y que hará el resto de su vida, como le ocurre a millones de personas y que acaban con problemas psicológicos.

¿Eres capaz de desprenderte de tu personaje y dejarlo en las tablas o siempre te llevas algo?

Álex: Siempre te llevas algo, si intentas jugar de verdad y tener complicidad y compromiso con lo que estás contando, si lloras o te cabreas lo haces de verdad, con límites, pero se lo lleva tu cuerpo. Cuando acaba un proyecto intento escaparme un mes o dos para poder ir vomitando todo lo que se me ha quedado dentro con la creación del personaje.

¿Con qué momento te quedarías de la historia y con qué canción?

Álex: Uno de los momentos que más me han emocionado es el discurso de Marthin Luther King en su aniversario, hace ya cincuenta años hace unos meses, su capacidad de comunicación y reivindicación que te hacía acercarte a él, algo que no consiguen en esta época los que discursan ahora. Una canción sería Hey Joe, de Jimmy Hendricks.

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¿Podrá vivir el público una catársis?

Álex: Espero que la que viva sea positiva porque la función tiene una parte decadente, y estos personajes se han quedado anclados en el pasado creyendo que no pudieron hacer nada, pero nosotros si podemos, y viendo esta función te dan ganas de cambiar el mundo y aportar tu granito de arena.

¿Ha habido alguna parte de la obra más difícil?

Álex: La función entera es muy compleja porque no es una función al uso, se ha hecho al estilo que José María Pou ha planteado, los personajes hablan al público y no entre sí, menos el mío, y tiene esa dificultad añadida, que habla con su madre muerta y la intenta transmitir lo que vivió en la guerra. Leída es muy bonita y tiene momentos fascinantes pero es un terremoto que nos tiene revueltos y estoy deseando hacerla cada día.

¿Es más complicado para ti la óptica del actor o del director?

Álex: Absolutamente es más complejo ser director: tienes que saber qué le ocurre a todo el mundo, qué quieres decir y cómo lo quieres transmitir. El actor tiene que contar la historia de su personaje y la de la obra, entonces es mucho más complejo ser director pero igualmente cada actor tiene su parte de autonomía y de autor para crear un personaje, y yo después de haber podido dirigir hago mi proceso actoral más grande, así siempre estoy entretenido con cosas, y que mi personaje tenga un arco entero y venga de un lugar determinado, que transmita y le pase algo, que esté vivo.

¿Alguna similitud al trabajo de Pou?

Álex: (Ríe) Qué va, ninguna similitud, tiene dos vidas de ventaja respecto a mí, sabe muchísimo, es un gran intelectual y con alma de niño, juega mucho ensayando, se nota la diferencia generacional y a veces ha querido matarme pero tenemos muy buena relación. Es una función diferente y reivindicadora.

Fernando Cayo

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¿Cómo llegaste a esta aventura?

Fernando: José María Pou y Maribel Verdú vieron un fragmento de mi obra “La Terapia Definitiva” y aparte de que habíamos estado en contacto, consideraron que lo que veían tenía los ingredientes necesarios para hacer esto. Cuando Maribel me lo dijo la canté lo de Si tú me dices ven lo dejo todo, el gran equipo de este espectáculo y su guión no se puede rechazad.

Además es un cambio muy grande respecto de “La Terapia Definitiva”

Fernando: Me gusta hacer papeles diferentes porque “De ratones y hombres” tampoco tenía nada que ver, en audiovisual igual, intento hacer retos, cosas nuevas y diferentes, proyectos en los que aprenda por mi trabajo y el equipo.

Tu personaje habla directamente con el público en esta función…

Fernando: Sí, todos hablamos con los espectadores, es como si cada uno estuviera en una burbuja y hablara con un amigo, mi personaje tiene momentos muy cabareteros y hasta le preguntan cosas en el público y comparte su vida, pero también tiene un recorrido más pequeño y emocional como si hablara con un amigo.

¿Ha habido alguna parte que te haya costado más trabajo mostrar al público?

Fernando: Los momentos de música y baile, es un entrenamiento específico y he tenido que ir a clases de claqué y de canto, y ya venía con peleas con las clases de canto, y es la parte que más trabajo me ha llevado.

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¿Cuál es su mejor defecto y su peor virtud?

Fernando: El mejor defecto, el que es absolutamente mordaz, y la peor virtud es ser desvergonzado.

Un equilibrio perfecto en un actor de aquella época.

Fernando: Se divide entre una actitud de la vida que lo hace ser muy desvergonzado, pero luego tiene una visión muy crítica y mordaz de las cosas, no se corta.

¿Qué tiene este personaje de ti y que te gustaría incorporar?

Fernando: Tiene muchas cosas de mí, es actor y habla del mundillo underground, aunque aquí no existe, sino lo más independiente. También produzco mis propios espectáculos y me he movido por el teatro independiente, alternativo y underground, así que eso lo conozco muy bien. Aparte de todas las inquietudes de todos los creadores es un poco mi vida y hay muchos parecidos.

A veces me gustaría ser tan desvergonzado como él, que dice lo primero que le sale y le importa un pito lo que dicen los demás.

 ¿Con qué momento de la obra te quedarías y con qué canción?

Fernando: De música con los Beach Boys, su optimismo y luminosidad, y momento histórico, el discurso de Marthin Luther King, pero hay muchos.

¿Qué tweet mandarías a la gente para que vengan a verla?

Fernando: Los Hijos de Kennedy han llegado al Teatro Alcázar de Madrid para divertirte y emocionarte.

Esther Esteban, Madrid

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