Entrevista a Beatriz Rico

ENTREVISTA CON BEATRIZ RICO

*ELEGANCIA Y SENSUALIDAD EN ESCENA, JUNTO A LA BONDAD Y LA AMABILIDAD EN PERSONA… UN CÓCTEL ENCARNADO POR BEATRIZ RICO*

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– ¿Cómo llegaste a mejor viuda que mal casada?

Beatriz: Cuando termino el espectáculo siempre lo cuento, cuando yo trabajaba con mi hermano Gabino Diego, y digo mi hermano porque yo lo quiero mucho y él a mi también, pues él siempre llegaba al camerino y le contaba las cosas que me ocurrían durante el día y él me decía que lo llevara a un escenario, que contara todo al igual que se lo contaba a él, pero yo no sabía por dónde empezar porque yo nunca había escrito y me daba pudor porque son cosas muy mías.

Entonces Juanjo Múgica, guionista, tuvo la idea de crear este personaje, una viuda negra para la que pasan varios hombres por su vida, y entonces yo tuve la excusa perfecta, aunque yo no puedo invitar a ningún ex al teatro, pero puedo contar esas cosas que pasan en pareja y da más vergüenza contarlas en pareja, pero luego entre las chicas somos más lanzadas y vamos más al detalle, el hombre es más fanfarrón pero la mujer va más al detalle, y con la excusa de que es un personaje cuento todas esas cosas sin ningún pudor y aunque no es una función para niños, no es nada pornográfico, hay cosas explícitas pero que no ofenden, porque las trato desde el lado del humor y con la complicidad con el público, y son cosas que nos han pasado a todos pero nos da cosa poner encima de la mesa.


-¿Y cómo ha sido interpretar a Patricia?

Beatriz: Es una maravilla, una terapia, yo había estado de gira y en otro teatro en Madrid, por lo que es estupendo cuando estás tú sola y no tienes presión, y eso que me encanta trabajar en equipo, pero cuando estás creando tu propio personaje, poder desarrollarlo y no influir en el trabajo del otro es sensacional.

Patricia empezó siendo más tajante y agresiva, pero el público me decía que al hablar de sexo y ser tan agresiva daba un poco de miedo, así que ahora es entre dulce y se le ve un poco más humana, la he cambiado un poco la voz para que sea más dulce y es estupendo poder interpretarla porque ella no tiene ningún tipo de complejo, incluso a veces ella nota que se calienta demasiado y suelta las cosas sin cuidado, pero como no tiene tabú ni complejos es una maravilla y puede soltar lo que quiera.

-Así que has ido cambiando al personaje

Beatriz: Sí, la actuación del personaje, de hecho hay un vídeo pequeñito en internet de dos minutos y medio que se ve a una Patricia que habla con una voz más fuerte, que enseña los dientes, más crispada… Y ahora es otra cosa, le da vergüenza pero lo cuenta igual.

-Vamos que ha pasado de ser muy dura a ser muy dulce.

Beatriz: Sí, dulce y además está mal de la cabeza, se le va, pero en seguida se da cuenta y vuelve a su ser, es un juego que yo me lo paso genial, si tengo un mal día y vengo aquí salgo renovada, hacer drama en un teatro por ejemplo es muy duro y te cargas mucho, cuando todo es carcajadas y puedes jugar… Hoy mismo estaba en la ducha y estoy pensando cosas nuevas, como cuando le preguntas al hombre que si tienes mala cara para que te diga que estás guapa, entonces lo pongo, hay cosas que voy incorporando, es un espectáculo vivo.

-Va cambiando…

Beatriz: Depende la respuesta del público, pero hay un texto cerrado y creo que ya tengo el guión que yo quería, pero la suerte que tengo es que tengo un público que viene con ganas de divertirse desde el primer momento, estamos pasando unos tiempos muy malos y la gente tiene ganas de reírse, entonces tengo la suerte de que a los pocos minutos de la función ya son cómplices, juego con ellos, me preguntan, les respondo, es muy gratificante, mucho más duro que cuando te arropa un elenco que si falla algo tiene alguien que te ayude y como el texto no es tuyo no pasa nada, pero luego esto es mucho más gratificante, el riesgo es el doble pero el premio también.

-Tus compañeros son el público digamos.

Beatriz: Totalmente, además yo siempre les doy las gracias, hay una parte donde suelto el personaje y soy yo, y no sabía como se lo iba a tomar el público, es un momento mío en el que paso de estar con mucha comedia a un momento duro en el que hablo de esta profesión y de todo, y hay un silencio tan respetuoso que se oyen hasta pañuelos..

Pero aquí estamos para reírnos, así que muy pronto retomo el personaje y seguimos con la comedia, tenía dudas y había incluso gente que me rodeaba que me aconsejaba dejar esa parte fuera, pero creo que el público agradece que te desnudes y muestres el alma y conocerte un poco siendo sincero, y además es una terapia para mí, y fíjate cuando salgo del noventa por ciento es lo primero que me nombran, una de las cosas en las que teníamos más duda es lo que más funciona.

– Vamos a poder llorar también. 

Beatriz: Cuando vienen compañeros y toco temas duros si que noto que les duele, o cuando hablo de la maternidad, ya cuando dices la frase yo soy mamá se nota en el público que eso duele y toca.

-También te identificas con el personaje, ¿No?

Beatriz: Patricia tiene muchas experiencias mías, que no puedo confesar cuáles, algunas son mías, otras de amigas… Como es ella, su niñez y su vida no tienen que ver nada que ver conmigo, con las experiencias, en la forma no soy yo pero en el fondo si hay mucho mío, todo ello pasado por el filtro del humor. Siempre lo digo, que hay un batiburrillo de las manías de mis ex, lo que no soportaba de ellos y lo que me gustaba mucho mucho también, por lo que no pueden venir a ver la obra, a cada marido de Patricia que pasa por su vida le he puesto un poco de ella, como he podido pasarlo por el filtro del humor lo dramatizo, algo que en su momento te hacía tanto daño son cosas que se quedan en anécdotas.

-Sería un espectáculo traerlos a todos.

Beatriz: Sí, si, se darían cuenta de mucho y me lo dirían enfadados.Yo se lo digo que no pueden venir porque se van a enfadar y no quiero, porque me llevo muy bien con ellos.

-¿Y sientes mucho miedo escénico en el escenario?

Beatriz: Mucho mucho, y no lo supero, cuando lo hablo con más compañeros, hay un respeto y una adrenalina que se dispara, que también es lo que nos da la vida, realmente es una vocación, pero cuando tengo que salir sola, media hora antes me sube la fiebre y siempre pienso que no quiero salir, pero claro no estoy en el colegio y tengo que salir, de hecho salgo a escena con unas cartas en la mano y luego la gente me dice: ¿Te estaban temblando las cartas en la mano o es cosa mía?, pero sí, me tiemblan.

Lo que pasa es que ya lo tengo comprobado, es entre tres y cinco minutos, es el pánico más absoluto y además la gente lo nota, hay veces que me siento en la silla me quito el tacón y luego no lo encuentro, la gente se ríe porque piensa que es el personaje y soy yo, pero entre tres y cinco minutos se pasa y ya viene el Nirvana digamos, que si te duele una muela ya no te duele, o una contractura se va, cuando estás ahí te duelen todos los males, pero luego ya se van.

-Aunque vayan pasando funciones siempre queda el miedo.

Beatriz: Es como el miedo a volar, que no lo supero, y aunque tengo respeto, este miedo cuando tengo que salir sola es muy duro, a mí me han salido hasta herpes y neuralgias, recuerdo que cuando comencé tuve que suspender porque estuve con una infección pulmonar y en el hospital me decían que lo que la había disparado es el estrés porque es una bronquitis más, yo sé que con los nervios estaba mal y me coincidió con las primeras semanas, y yo lo sufro y lo somatizo todo, pero ojo, yo estoy muy orgullosa porque son casi dos horas, soy una mujer sola en un escenario y hablando de sexo, hay más cosas de sexo pero hay cosas muy explícitas, y realmente hay pocas mujeres monologuistas así, yo canto, bailo… Entonces es que soy muy valiente, podría tener muchas críticas malas, pero me han tratado muy bien, y la verdad que me importan, los actores que digan lo contrario no dicen toda la verdad.

Pero a mí lo que me importa realmente es el público, y se lo pasan muy bien, y eso se nota cuando estás haciendo una función que llega y convence, o cuando no, y igual que eso también hay varios tipos de públicos, uno muy bueno que se divierte y demás, o un público duro, que cuesta más convencer, y lo pasas mal porque tiras y te entregas, no se contagian de la risa y es un público más tímido, que se lo están pasando bien igual pero tu no recibes esas carcajadas y esa complicidad y lo pasas mal, pero han sido veces muy contadas.

-Y además todo el valor que se necesita para estar dos horas al pie del cañón.

Beatriz: Mi madre además siempre me dice que tiene miedo de que me caiga de los tacones y se me rompan estando en la silla, y mi miedo va de que se me olvide el texto, que nunca me ha pasado, que de repente la gente piense que es un horror y se vayan todos, o me abucheen y se vayan todos, cosas que realmente nunca pasan ni son reales, pero es el pánico y como la supervivencia de que no salgo porque pueden pasar todas estas cosas, pero no pasa nada luego salgo y se lo pasan bien y yo me lo paso mejor.

-¿Y quisiste ser siempre artista?

Beatriz: Sí, siempre, yo recuerdo que las niñas siempre querían o ser enfermeras o azafatas, yo siempre quería ser artista y Pati también (por lo que digo que tiene mucho de mí), entonces no recuerdo haber querido haber sido otra cosa. A los cinco años yo no decía quiero ser actriz, si no artista, y siempre es curioso porque a mis padres les hacía gracia, yo siempre era el monito de feria en las comidas familiares, y cuando vas creciendo no les hace tanta gracia porque ven que va en serio, y me dijeron que de acuerdo pero que terminase Cou y selectividad, así lo hice y dije si me sale mal vuelvo, porque yo soy asturiana, y si la niña se marcha a Madrid a estudiar Ciencias Exactas vale, pero teatro… Era todo como que no, pero gracias al apoyo de mi familía estoy aquí.

-Todo un desafío.

Beatriz: Si, el valor que no la osadía, te lo ofrece la vida. Cuando soñé yo que podría tener un espectáculo mío en un teatro…, recuerdo que cuando me llamó Juajo Múgica y me lo ofreció, un personaje que es una viuda negra, y yo le pregunté que si podía imitar a Madonna y bailar cabaret, y me dijo como es tuyo haz lo que te da la gana.

Así que hago lo que siempre quise hacer en un escenario, digo lo que quiero y las chorradas que siempre quise hacer también, y ponerme el bombín… lo hago, nunca me van a dar si no un papel donde pueda hacer todas estas cosas. Libertad total.

-¿Y cómo recuerdas tus primeros pasos como Telebuten o El Precio Justo?

Beatriz: Yo recuerdo El Precio Justo como una etapa buenísima, recién llegada de Asturias entrar en un programa de máxima audiencia como azafata, me sirvió para que me conocieran las cámaras y poder entrar más tarde en Telecinco porque mi cara ya era conocida, me sirvió para aprender de un gran profesional como Joaquín Pratt, que solo con ver como se desenvolvía con las cámaras delante ya era toda una lección, no hacía falta que nos dijera nada. También hice unas amigas estupendas que me duran hasta el día de hoy, así que solo tengo buenos recuerdos.

Fue abrir fuego en este mundillo, una cosa se encadena con la otra, supongo que si no hubiera estado en El Precio Justo, no hubiera entrado en Telecinco, y no hubiera hecho ni cine ni teatro. Tengo muy buenos recuerdos, si hubo algo malo se me ha ido, con lo cuál tan malo no era.

-Y hacías también canciones musicales, ¿Te gustaría volver a hacer algo musical?

Beatriz: Aquí canto, a mí me gusta mucho la música y yo estudié también teatro musical, quise educar mi voz, a mí me gusta cantar encima de un escenario, no sé si yo me veo grabando discos… Igual arropada por una banda de rock muy buena sí, que yo soy muy rockera además, pero ahora me conformo con subirme ahí, ponerme el bombín y hacer las cosas que hago.

-¿Y cómo fue pasar por televisión con series como Un Paso Adelante?

Beatriz: Algo muy bonito pero que te puede desequilibrar mucho si no estás muy aposentada, por ejemplo UPA rompió esquemas y la veía todo el mundo, la recuerdo como una gran época que a mí también me abrió puertas para hacer cine con Garcí por ejemplo, me hizo muy conocida y muy querida, pero también odiada a la vez porque mi personaje era mala, lo bueno que tenía de que lo viese todo el mundo es que tu trabajo llega, y uno de los objetivos de un actor es que un trabajo sea visto, y fue una época muy agotadora, yo me fuí porque mi hijo tenía tres años y desde que nació apenas le había visto, eran jornadas maratonianas que nos lo pasábamos muy bien y teníamos muy buena relación, pero yo estaba machacada después de tres años y necesitaba estar con mi hijo.

-¿Y cómo ha sido trabajar con Garcí o Fernando Fernán Gómez? Me imagino que impresionante.

Beatriz: Es impresionante pero luego cuando estás con ellos son tan accesibles y tan normales… Con Fernando ya no podemos estar por desgracia, pero recuerdo llegar un poco con miedo ante esos señores que te imponen tanto, y luego lo maravilloso es que la gente más grande son los más humildes, con los que puedes hablar con más tranquilidad y los más accesibles, si no entiendes algo te lo repiten veinte veces, y a parte del prestigio que da trabajar con ellos aprendes mucho.

Recuerdo que en Historia de un beso, mi papel era muy pequeñito, pero a José Luis le gustaba lo que estaba viendo, y él venía con su cigarro y por detrás del set me decía y me escribía más, y le decía pero que estás haciendo, y al ver que tu trabajo gusta tu autoestima sube, así que tengo muy buenos recuerdos.

Con Fernando tuve la suerte de pertenecer al grupo de privilegiados que podíamos ir a su casa a charlar con él, a oírle, el espectáculo era escuchar lo que nos contaba, es una pena que ya no esté con nosotros.

-Quedarían muchas anécdotas…

Beatriz: Y lo que te podías reír con él, tenía genio pero era un gran caballero con las damas, siempre con las chicas del rodaje era muy cuidadoso pero luego en seguida se le inflaba la vena y te pegaba un grito que te dejaba en el sitio, un día me pegó un grito… yo estaba muy revoltosa y no me lo esperaba, pero como era como su niña mimada hice como un puchero y yo sé que se quedó pensando, porque al día siguiente me llamó y me cogió por encima del hombro y me llevó a dar un paseo, y sé que quería hablar conmigo y me dijo cuando yo grito no es que chille, es que tengo la voz así.

Entonces le dije ayer me gritaste, y me dijo un poco pero te lo merecías.

¿Y cómo estás más cómoda en cine, televisión o teatro?

Beatriz: Lo bueno es compaginar todo en su justa medida, tampoco creo que un buen actor se demuestre en un teatro, Javier Bardem nunca ha hecho teatro y para mí es el mejor. Un buen actor lo debe demostrar en todos los campos, y el teatro a parte del contacto con el público que es impagable, también te da recursos, ya que solo puedes tirar de tu voz y de tu cuerpo.

La televisión da a conocer tu trabajo y te abre puertas, y aunque suene frívolo que en los días de hoy no lo es, te da dinero, y el cine lo que te da es prestigio, lo ideal es poder hacerlo todo, además yo soy muy activa y me gusta hacer un trabajo, luego ir a por otro… lo ideal es ser picaflor en ese sentido.

-¿Y de tu carrera con qué papel te quedas?

Beatriz: Es muy complicado, todos tienen algo de mí, no me puedo quedar con uno pero le guardo un cariño muy especial a mi Alicia de Los Hombres Siempre Mienten, y fue mi debut en el cine junto con Gabino, y nunca había interpretado y tuve la suerte de estrenarme.

-¿Y tienes algún futuro proyecto confesable?

Beatriz: Probablemente me veáis pronto en la televisión, pero son cosas que no se pueden decir aún, estoy ilusionada, pero aún estamos hablándolo.

Esther Esteban, Madrid

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